La novela breve Carmila fue publicada en 1872 por el escritor irlandés Joseph Sheridan Le Fanu, Carmilla es una de las obras fundamentales de la literatura vampírica. Aunque sabemos que no fue la primera historia moderna sobre vampiros, si transformó profundamente la figura del no muerto. En sus páginas, el vampiro ya no es solamente un cadáver que abandona la tumba para alimentarse de los vivos. Puede seducir, recordar y establecer con su víctima una relación.

Carmilla, arte por Francisco Guerra

Veinticinco años antes de Drácula, Le Fanu había encontrado uno de los rostros más inquietantes del vampiro que aún persiste en los relatos modernos.

Joseph Sheridan Le Fanu nació en Dublín en 1814. Periodista, aventurero, editor y narrador, desarrolló buena parte de su obra durante el siglo XIX.  Sus historias rara vez dependen de grandes monstruos exhibidos abiertamente. El miedo surge poco a poco, mientras los personajes descubren que algo aparentemente explicable comienza a desobedecer las reglas de la realidad.

Carmilla apareció inicialmente por entregas entre 1871 y 1872, y luego fue incluida en la colección In a Glass Darkly. Allí el relato aparece relacionado con los archivos del doctor Martin Hesselius, estudioso de enfermedades extrañas y fenómenos sobrenaturales.

La historia es narrada por Laura, una joven inglesa que vive con su padre en un antiguo castillo de Estiria, territorio que entonces pertenecía al Imperio austrohúngaro. La casa se encuentra rodeada de bosques, caminos polvorientos y pequeñas aldeas distantes. Cerca permanecen también las ruinas del antiguo dominio de los Karnstein, una familia desaparecida hace generaciones.

Seducción, arte por Francisco Guerra

El paisaje no es simplemente una decoración romántica. Todo parece hablar del pasado. Los caminos conducen hacia lugares abandonados. Las familias desaparecen, pero sus sepulcros continúan allí. Los bosques esconden lo que alguna vez ocurrió. El vampiro pertenece exactamente a ese mismo mundo el pasado que persiste.

Mucho antes de conocer conscientemente a Carmilla, Laura tiene una experiencia extraña. Cuando todavía es una niña despierta durante la noche y descubre a una hermosa joven junto a su cama. La muchacha la acaricia, Laura se tranquiliza y vuelve a dormirse. Entonces siente dos pequeños pinchazos en el pecho. La desconocida desaparece. Años después comprenderá que aquella visita nunca fue un sueño.

La llegada de Carmilla

Cuando Laura tiene diecinueve años, una noche ocurre un accidente cerca del castillo. Un carruaje se aproxima por el camino. Los caballos pierden el control y el vehículo vuelca. Entre los pasajeros se encuentra una joven aparentemente enferma, claro, es  Carmilla.

Su madre asegura que debe continuar inmediatamente un viaje urgente y pide que la muchacha permanezca durante algunas semanas bajo el cuidado de la familia de Laura. El padre acepta y así el vampiro entra en la casa.

Cuando ambas jóvenes se encuentran por primera vez, se reconocen. Laura identifica inmediatamente a Carmilla como aquella joven que había aparecido junto a su cama durante su infancia. Carmilla asegura haber tenido también un extraño sueño donde vio a Laura. Desde ese momento comienza entre ellas una relación intensa. La extraña busca continuamente la cercanía de Laura. La abraza, acaricia su cabello, le habla de amor y de muerte. En algunos momentos parece poseída por una emoción que ni siquiera puede controlar.

¿Qué clase de vampiro es Carmilla?

El vampiro de Le Fanu todavía no posee todas las características que popularizará posteriormente Drácula. Su cuerpo conserva calor, belleza y apariencia juvenil, también puede transformarse. Durante uno de sus ataques aparece como una criatura oscura semejante a un enorme felino que se desliza sobre la cama de Laura.

Su fuerza física es extraordinaria. Pero su principal poder no está en los músculos ni en los colmillos, sino en su capacidad para establecer intimidad. Carmilla necesita acercarse lentamente a sus víctimas, ella representa una traición a la confianza.

Le Fanu era irlandés, pero la historia está situada deliberadamente en Estiria y utiliza numerosos elementos de las tradiciones vampíricas de Europa central y oriental: cadáveres incorruptos, tumbas ocultas, cuerpos que continúan alimentándose después de la muerte y rituales destinados a destruirlos.

Baobhan-sith, arte por Francisco Guerra

Pero Carmilla tiene algo profundamente femenino, como los vampiros celtas. Uno de los más conocidas es la Baobhan-sìth de las Tierras Altas escocesas. Según varias historias tradicionales, estas criaturas aparecen como hermosas mujeres que se acercan a grupos de cazadores o viajeros. Bailan con ellos y los seducen antes de atacarlos y beber su sangre.

En algunas versiones esconden pezuñas bajo sus vestidos. Pertenecen al mundo de los seres feéricos y comparten con Carmilla algo fundamental: la belleza forma parte del mecanismo de caza.

Algo parecido ocurre con la Leannán Sídhe, la célebre amante feérica irlandesa. Esta figura establece una relación intensa con determinados humanos, especialmente artistas o poetas. Puede otorgar inspiración, pero su cercanía consume lentamente la vitalidad de quienes caen bajo su influencia.

La literatura terminó reuniendo muchas de esas imágenes bajo una palabra particularmente poderosa, vampiro.

 

Los habitantes de Carmilla

Laura, que nos narra la historia, es mucho más que una víctima. Todo lo que sabemos ocurre a través de sus recuerdos. Incluso después de conocer la verdadera naturaleza de Carmilla, nunca consigue separar completamente el horror del afecto que sintió por ella.

Carmilla, o Mircalla Karnstein, es el centro del relato. Puede mostrarse tierna, caprichosa, apasionada y cruel. Es una depredadora, pero Le Fanu evita convertirla simplemente en una criatura malvada.

El padre de Laura representa una visión razonable del mundo. Escucha explicaciones médicas y busca causas naturales mientras su hija comienza a debilitarse.

Barón Vordenburg, arte de Sol Devia

Y el Barón Vordenburg, conocedor de antiguas tradiciones vampíricas y de la historia de los Karnstein. Gracias a él consiguen encontrar la tumba de Mircalla. Allí descubren que el cuerpo de Carmilla no se ha descompuesto, continúa hermoso.

El fin de una vampira

La destrucción de Carmilla ocurre cuando los personajes consiguen localizar la tumba de Mircalla, condesa de Karnstein, la verdadera identidad de la vampiresa. Guiados por antiguos documentos y por el conocimiento del barón Vordenburg, llegan hasta las ruinas de la capilla familiar, donde abren el sepulcro.

El cuerpo de Mircalla no presenta la corrupción propia de un cadáver enterrado durante generaciones. Se conserva flexible, tibio y extraordinariamente hermoso. Su rostro mantiene una apariencia casi viva y el ataúd contiene sangre.

Retrato de la Condesa, arte de Sol Devia

Entonces se procede según el antiguo ritual reservado para los vampiros. Una estaca es clavada en su corazón, el cuerpo reacciona con violencia y emite un grito terrible, como si aún pudiera sentir el dolor. Después es decapitada, sus restos son quemados y reducidos a cenizas, que se dispersan para impedir cualquier regreso.

La escena destruye físicamente al monstruo, pero no elimina su influencia, la que aun palpita disfrazada de deseo.

Carmilla conserva hoy su fuerza porque aún hoy no se seduce esa presencia hermosa que se nos acerca por la noche, porque después de cerrar el libro queda la impresión de que algo ha permanecido junto a la puerta, esperando que volvamos a dormir.

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